No creo en el destino. No creo que las cosas se den por algo. Creo en la sencillez de las cosas.
Somos formas complejas, formadas por cosas tan simples que nos generan un vacío en el estómago. Y lo más trascendental e impensable para nosotros, como es el ser y el no ser, es tan simple. Ser y no ser.
No creo en las responsabilidades cósmicas; nada es casualidad, pero hay causalidades raras, sin duda. En cualquier caso, si personalizamos la vida, merece mencionar que tiene un sentido del humor bastante irónico.
Es como...
-¿¿¿Vida, vos me estas jodiendo???
Y ta.
A los que volvieron a la parte sencilla del universo esta última semana, un brindis.
Me gusta pensar que cuando la gente muere, mientras su cuerpo se descompone, su vitalidad se transforma en energía que puede manifestarse como una brisa, un armónico, una estelita de luz.
No sé; pero es lindo pensarlo.
Y a los que quedaron acá, un abrazo apretado.