lunes

Andanzas de los hijos pájaros #1




Amor de nerd

Confabularía con cada célula de su cuerpo de forma tal que ninguna catástrofe molecular, ninguna ley de la física o de la química, ninguna aspiración biológica, pudiera detener la intensa conexión que los uniría.

Se introduciría como un espía por los poros de su piel (¡piel milagrosa!, ¡piel de estrellas!) y caería en su torrente sanguíneo, (¡torrente sinuoso, voluptuoso, violento!) contra el cual libraría cruentas batallas, nadando contra su impetuosa corriente. Pero, tras ardua labor, alcanzaría su objetivo primigenio: el corazón (¡músculo rey, impulso de vida!). Frente a él se arrodillaría, le pediría, cabeza gacha, la ayuda fundamental que necesitaba para reparar el vacío que le estaba carcomiendo el estómago. ¡No sería fácil tarea! Se sentiría altaneramente observado, analizado, los pelos de la nuca se encogerían de los nervios, pero, tras detener su respiración del suspenso, volvería a respirar, eufórico, al sentir la clara, firme y aprobativa resolución del corazón.

¡Entonces, ya nada podría detenerle! Cabalgaría el brioso caballo que conformarían los glóbulos rojos enloquecidos por el firme y rápido latir de su corazón, y accionaría cada vello de su piel, que se erizarían, como si una fresca y misteriosa brisa los hubiese acariciado repentinamente. Soltaría mariposas en su estómago, que revolotearían, centelleantes, en colores de toda la escala cromática.

Flaquearían sus rodillas, sus piernas: ¡creería desfallecer presa de ese torbellino de hormonas que él habría soltado cual enjambre de abejas rugientes!

Y, al escalar su columna, vértebra por vértebra, y arribar al cerebro, (¡misterioso lugar, insigne órgano!) descubriría como, finalmente, tras esa confabulación secreta, ese plan maestre astutamente llevado a cabo, todas las neuronas, en todos los nervios de su cuerpo, estallaban en cada impulso eléctrico, inspiradas únicamente en la visión que en ese momento sus globos oculares enviaban a su cerebro, visión que la paralizaba, la ponía en estado de ebullición y la enviaba como un torpedo al espacio, visión en la que él ya no era más una parte mimetizada del paisaje de la biblioteca, que la espiaba tímidamente escondido tras los libros.

5 comentarios:

  1. Leí "amor de nerd" y dije: "aahhh no, no estoy siendo nerd como debería (léase, estudiar) así que no voy a leer...pero la voy a saludar".

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  2. Me honra su saludo en tiempos en que su tiempo es poco y precioso como el anillo único.

    Be nerd, be happy

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